martes, 14 de julio de 2009

La violencia silencia una nueva voz

Familiares y amigos de David Erazo, joven de 17 años que falleció a causa de un enfrentamiento entre barras de albos y criollos, le dieron su último adiós el pasado 22 de junio en la parroquia rural de Perucho ubicada al norte de Quito.

Los cánticos, barras y gritos de dolor se unieron en un sólo clamor mientras trasladaban al hincha de El Nacional hacia su última morada. Los padres de la víctima, José Erazo y Elsa Lomas lucían desconsolados ante la pérdida repentina de su hijo.

El féretro fue cubierto con distintivos como banderas y camisetas que pertenecen al club de sus amores.

Durante la ceremonia, 30 miembros de la marea roja que alientan al equipo militar no pararon de gritar: “No se va… no se va… David no se va”, mientras tapaban sus rostros con camisetas del equipo.

El llanto y la tristeza se apoderaron de los siete hermanos de David quienes ahora junto a sus padres piden que las autoridades hagan justicia y condenen a los culpables del crimen.

José Serrano, tío de Erazo, comenta con indignación que parte de la culpa de estos sucesos la tienen los dirigentes de los diferentes equipos de fútbol ya que ellos promueven la formación de barras bravas y en ocasiones hasta les permiten el libre ingreso a los cotejos deportivos.

Las autoridades continúan con las investigaciones y aseguran a la comunidad que van a encontrar al autor del asesinato, Héctor Hinojosa, comandante del Distrito Metropolitano de Quito, garantizan proveer de un estricto control en los próximos partidos y espectáculos para evitar que este hecho se repita..

Foto: www.super949.com